La –relativa– mayoría absoluta de Rajoy

El PP se enfrenta a una crisis que deshace mayorías en dos años y a una inédita competencia por la derecha centralista.

Tras las Elecciones Generales con las que despedimos este 2011 en el Estado Español, el Partido Popular obtiene una mayoría “tan” absoluta que todos los partidos y medios de comunicación se han apresurado a calificarla de ‘histórica’, y a afirmar que tiene la fuerza que necesita para abordar todo tipo de reformas sin complicaciones.

Entiendo que, tras siete años de gobiernos con mayoría simple, y siendo tan impactante la diferencia del resultado con respecto a 2008, la sensación general sea la de que este gobierno va a ser imparable. Pero yo no lo tengo tan claro. Básicamente por dos razones: la historia reciente de nuestro entorno europeo y la aparición de competidores en su mismo espectro político.

Grecia, Portugal, Reino Unido

Son tres ejemplos de paises de nuestro entorno en los que la mala situación económica ha hecho caer gobiernos en los últimos años.

Papandreu ganó las elecciones en Grecia con una aplastante marea de votos que le dio una cómoda mayoría absoluta, sufriendo los conservadores griegos el castigo de los electores por los efectos de la crisis. Pero el dirigente socialista se encontró con que sus predecesores habían estado “maquillando” las cuentas públicas (con el inestimable apoyo de Goldman Sachs) y se vió abocado a obedecer a “los mercados” y a los dictados de Francia y Alemania. Comenzaron los ajustes y los duros recortes del gasto público que axfixiaron aún más la economía del país. Y cuanto peor estaba, más “abocado a obedecer” se veía, y peor iba la cosa. Así que esa espiral acabó por hacerle perder el apoyo de su propio grupo parlamentario.

En Portugal la crisis tumbó al gobierno en minoría del socialista Sócrates apenas dos años después de ganar las elecciones. La coalición de los dos partidos conservadores, PSD y PP, tiene ahora una amplia mayoría parlamentaria y está aplicando a su antojo las políticas de recorte del gasto público que demandan “los mercados” y Alemania. Con lo que la crisis se sigue agravando y la ciudadanía está dirigiendo ahora su malestar contra los conservadores; y el primer ministro Passos Coelho empieza a tener problemas con sus socios de gobierno.

También el gobierno laborista de Gordon Brown pagó las consecuencias de su tercera vía “no intervencionista” en los mercados cuando el crédito dejó de fluir. Los conservadores de Cameron dieron un vuelco histórico en número de votos aumentando 97 escaños y superando en casi 50 a su oponente. Tras el pacto con los liberales su gobierno se presumía “un paseo”. Aún con la ventaja de tener más capacidad de intervención en la economía gracias a conservar moneda propia, las políticas de ajuste están teniendo un hondo impacto social, con graves disturbios en la calle. Y en las elecciones regionales del pasado mayo los laboristas volvieron a superar a ambos partidos, destacando la debacle de los liberaldemócratas

Llegó la competencia

Desde la unificación en 1989 en el Partido Popular de los distintos partidos de derecha centralista, no habían vuelto a tener competencia en ese espectro político. Ya apenas compite con los socialistas por “el centro” porque tiene asegurado el centro-derecha, liberales, conservadores… y más allá. Y eso se ha instalado en los resultados electorales de tal manera que en las elecciones al Congreso siempre obtienen 10 millones de votos. En función de si el PSOE supera o no esa cifra con el electorado que le “prestan” a veces los partidos de izquierda, gobiernan o no. Esto le ha permitido al PP mantener varios discursos (incluso contradictorios entre sí) a la vez y poner más énfasis en unos o en otros según le convenga, sin miedo a que parte de su electorado (o de sus grupos parlamentarios) se le vaya a la competencia, simplemente porque no hay competencia. O no la ha habido hasta ahora.

Unión, Progreso y Democracia nació para arañar los primeros votos que perdía el PSOE durante la tregua de ETA de 2006 en su electorado más “españolista”. Consiguió un escaño por Madrid en 2008 y a partir de ahí, apoyándose en su indefinición en el espectro derecha/izquierda, comenzó a recibir el descontento en la capital con el PP de Gallardón y Aguirre, que no emigraba al PSOE por el desprestigio que sufría el gobierno de Zapatero. Así irrumpió en las autonómicas madrileñas de este año y se consolida ahora como fuerza ‘regional’ (a su pesar) con cuatro diputados en las Generales de 2011. La verdad es que si en alguna autonomía podía triunfar la idea de devolver competencias al Estado era en Madrid, porque es la única en la que no supondría el despido del funcionariado y el cierre de instituciones, sino sólo mudarse de la consejería al ministerio. También recoge este descontento con el PP de Camps en el País Valencià, que le da el 5º escaño.

El Foro de Álvarez Cascos es el fruto de un descuido. Una escisión sin ninguna diferencia ideológica fruto de un personalismo mal gestionado, al que los populares nos tienen acostumbrados en la política municipal, pero no en la autonómica. Y en este caso empieza siendo un problema sólo en Asturias, pero aspira a ser una fuerza a nivel estatal. Cascos sabe que Rajoy puede sufrir un gran desgaste y ha visto el momento para estar ahí y capitalizarlo. Cuando esto ocurre a nivel local, el “escindido” o triunfa en las urnas y acaba siendo readmitido en el PP a medio plazo o fracasa y desaparece de la política. Veremos qué pasa ahora que tienen un escaño en Madrid.

Todo parece señalar que la política de Rajoy no va a diferir mucho de las de sus colegas portugueses, griegos y británicos. Con lo que me temo que el desempleo, que hasta ahora venía sobre todo de la construcción, se va a diversificar, y que nos esperan unos años bastante duros. Ojalá me equivoque, pero no me imagino a Rajoy desobedeciendo a “los mercados” y aplicando medidas “keinesianas” de más gasto público y más cargas fiscales. Así que, aunque tiene todo a su favor (mayoría en todas las instituciones del Estado, en los medios de comunicación y en la CEOE), esta legislatura puede traerle a los populares muchos disgustos. Después de su último gran triunfo, Andalucía, que obtendrán en marzo, van a ser “los culpables” de cada empleo que desaparezca y de cada empresa que cierre. Los primeros termómetros llegarán en 2013, si no se adelantan las elecciones vascas y gallegas.

Hasta esta legislatura los medios de comunicación de la derecha española no tenían otra alternativa al PP que el PSOE, por eso les costaba mucho ser críticos. Ahora hay en el Congreso dos fuerzas que van a hacer oposición desde la derecha centralista. Rosa Díez le va a decir a Mariano Rajoy las mismas cosas que éste le decía a Zapatero cuando se siente a hablar con Amaiur para ver cómo se arregla lo de Euskadi. Y le va a pedir que devuelva competencias autonómicas al estado. Y Foro le va a recordar sus compromisos sobre el aborto, el matrimonio, la educación para la ciudadanía… promesas electorales que en otros tiempos no habría tenido prisa por cumplir para no espantar hacia el PSOE el voto de centro. Pues ahora también se le puede escapar por la derecha. Y no sólo en votos. Si algún diputado o diputada tiene algún problema con la dirección del PP (ya sea ético, estratégico, penal) y si Mariano Rajoy no ha mejorado en su capacidad de convicción desde los casos de San Gil y Cascos, ya hay dos partidos en el parlamento a los que ofrecer el acta. UPyD recogería encantada a aquellos “más españoles” que se quieran unir, y es de suponer que Álvarez Cascos aún tiene muchas amistades en el partido que dejó hace un año.

186 escaños. Son diez más de los 176 que marca la mayoría absoluta. Bueno, en realidad son 9. El décimo es fruto de la coalición PP-UPN, donde el cabeza de lista es de UPN y trabajará desde el Grupo Mixto. Hay que recordar que esta formación se “desgajó” del PP en 2009 y ahora gobierna en Navarra con el apoyo del PSOE.

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4 pensamientos en “La –relativa– mayoría absoluta de Rajoy

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  3. Si la situación que está atravesando España, se agrava como es de esperar, la comunidad europea queriendo salvar su culo, a base de presionar a otros países y Rajoy y su cuadro flamenco continúan con su política de recortes, y subidas de impuestos. Veo fácil que el pueblo se lance a una oleada de protestas. Pero no creo que de una magnitud capaz de hacer temblar al gobierno.
    Hace años. Los obreros y los sindicatos tenían la sarten por el mango.
    Ahora la patronal más unida que nunca. No solo tiene la sarten. También tiene cojídos por los huevos a sindicatos y obreros.

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